Cómo Metalmalla ordenó su producción, certificó su acero estructural y abrió mercado europeo sin frenar el ritmo de fábrica.
Metalmalla diseña y fabrica mallas metálicas para estanterías industriales, seguridad y protección de maquinaria — desde mallas estándar hasta piezas a medida. Con más de 100 personas en planta y clientes en varios países europeos, la empresa necesitaba algo que muchos fabricantes en crecimiento enfrentan tarde o temprano: formalizar procesos que hasta entonces funcionaban por experiencia y buena voluntad, sin que eso significara enterrar la planta en papeleo.
El acero estructural que fabrican requiere marcado CE bajo la norma UNE-EN 1090 para poder venderse en la Unión Europea, y la materia prima que compran necesita trazabilidad certificada (EN ISO 16120, EN 10218, EN 10244) desde que entra por la puerta hasta que sale como producto terminado.
Tres frentes trabajados en paralelo, con la misma lógica: la documentación se adapta a cómo trabaja la fábrica, no al revés.
Los procesos ya existían en la práctica; el trabajo fue documentarlos con exigencia baja, para que el sistema describiera cómo se fabrica de verdad.
Control de producción en fábrica (FPC) conforme a UNE-EN 1090, condición para vender estructuras de acero dentro de la UE sin fricción en cada envío.
Trazabilidad certificada de la materia prima (EN ISO 16120, EN 10218, EN 10244), integrada con la automatización que ya venían incorporando en planta.
Grabamos en planta con distintos cargos de Metalmalla, hablando en primera persona sobre su proceso de adaptación a la Industria 4.0.
Sistemas de gestión, marcado CE o trazabilidad de materia prima — el diagnóstico inicial es gratuito.
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